Ahora a buscar que no nos toque Argentina. Evitarlos a toda costa. Vencer a Uruguay. ¡Katerina! Katerina como idea, Katerina como imagen, Katerina como concepto. ¡Vaya! Hasta que nos tocó una. Digo, nunca ganamos. Está bien, no hay que sentirse mal por esos franceses. Sentir la cercanía, marcar el territorio con el resto de la manada de franchutes alrededor de la mesa, ésta es mía señores. El gol como abrazo catártico, las bromas bienvenidas, la mano acariciando la pierna recién afeitada. Saberse con la puerta abierta, la oportunidad de llegar hasta donde nadie ha llegado nunca. Katerina y su mirada seria, aprobatoria. ¿De aquí al amor qué distancia queda por recorrer? Me aventuro a decir que he llegado a mi destino.
Luego de algunos años vuelvo con estas Reseñas Deshilachadas. Desde la última reseña, he leído muchos libros que habrían tenido un sitio en la línea que he intentado seguir aquí, pero la vida y la acedía que aquella ocasiona me lo han impedido. Ya tendré oportunidad de resarcirme. Recién termino "El boxeador polaco", de Eduardo Halfon, un libro de nueve cuentos donde el personaje central -con excepción, quizá, del que lleva el nombre de la colección (si bien también allí aparece)- siempre parece ser alguien al que podríamos denominar "Halfon", según se deduce del primero de los cuentos. Poco me interesa identificar a este narrador-personaje con el autor de la colección. A ese efecto, me he abstenido de leer la contraportada, la cintilla o la sección final "sobre el autor". Mejor así. Lo primero que se me antoja expresar aquí es el asunto de los ambientes en los relatos: la vida universitaria, las aulas, en el caso de "Lejano", los bares en el ca...
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